IGLESIA DE LA CANDELARIA EN TURMERO

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viernes, 5 de noviembre de 2010

LA TRAGEDIA DE LOS TOROS


Ahora que estamos hablando de corridas en la Feria de la Chinita en Maracaibo y, después, en San Cristóbal y Mérida, hablemos también ahora de la trágica historia de los toros. La lidia de los toros comenzó en la edad de Bronce. Los hombres de algunas tribus lidiaban el toro solo para exhibir valentía en esa edad de transición adolescente-adulto, retando, sin causar la muerte, a ese animal de gran altivez y fortaleza. Después, la lidia de los toros o tauromaquia degeneró en barbarie, crueldad y sadismo. Por ejemplo, en la antigua Roma se presentaban espectáculos en el Coliseo con manadas de Uros, especie bovina extinta, para que algunos representantes de la nobleza demostraran ante el público sus cualidades de grandes cazadores al ocasionar la muerte al mayor número de especies. También fueron víctimas de los gladiadores como entretenimiento adicional en el espectáculo, o lanzados en manadas contra los cristianos en aquellas continuas ejecuciones públicas. En la Edad Media continuó la tragedia de estos animales. Para agregar variedad a la diversión de la nobleza, especialmente a grandes aficionados como Carlomagno, Lord Buckingham, Carlos I de Inglaterra y otros, iniciaron la práctica del lanceo de los toros para dar muerte al animal con la lanza de un jinete a caballo. Esa práctica fue refinada en el siglo XVIII con las corridas de toros en España, Portugal y sur de Francia, para dar muerte al toro con la espada de un torero a pie. Tal modalidad de las corridas continúa siendo la jornada más popular e importante en los espectáculos públicos organizados en los circos, cosos taurinos o plazas de toros, para conmemorar alguna festividad contradictoriamente dedicada a cualquier santo, como la Chinita. Y también constituyen un producto de exportación cultural relevante. En nuestros días, las corridas de toros tienen algunas características especiales: 1.- Son técnicamente más crueles, al someter intencionalmente al animal a múltiples torturas: encierro en la oscuridad para producir claustrofia y terror, herida en el lomo con arpón de puntas para marcar la divisa y producir intenso dolor; heridas de 14 cms en la cruz infligidas por el picador para disminuir sus fuerzas; 4-6 arpones más con banderillas para aumentar el dolor y el sangramiento durante los pases de muleta, y muerte con la espada al lesionar órganos vitales como el corazón, aorta o pulmones. Y el toro muere consciente, por hemorragia aguda o ahogado en su propia sangre. En ocasiones, ante el fracaso de la muerte inmediata, intentan uno o varios puntillazos en el bulbo raquídeo. 2.-Son corridas estrictamente comerciales porque generan astronómicos movimientos económicos en las ganaderías, empresarios, transporte, publicidad, televisión, venta de entradas y demás. Verbigracia: en España se lidian 100.000 toros al año para 20.000 celebraciones taurinas que generan movimientos de dinero estimados en 140 millones de euros, un poco más de 900 millones de bolívares fuertes. 3.-Afortunadamente, muchas naciones en el mundo han renunciado a la práctica de esta barbarie. Apenas pocos países continúan disfrutando de esa reminiscencia de la Edad de Bronce, del Coliseo Romano o de la época medieval: parte de España, Portugal, Sur de Francia, México, Panamá y los países bolivarianos: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. La historia es larga, y el sufrimiento de esos animales también. ¿Hasta cuándo?


Francisco Rivero Valera riverovfrancisco@hotmail.com

FUENTE: eluniversal.com

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